viernes, 6 de marzo de 2009

Record argentino de distancia libre con parapente biplaza. 18 de Febrero de 2009

El martes 17 de febrero de 2009, ya de noche; lo llamo por teléfono a Nacho Gardes, un amigo e integrante del equipo de vuelo de Pehuajó, él remolca. Le pregunté si podría ayudarme el día Miércoles 18, ya que de acuerdo a la información que tenía, de los pronósticos meteorológicos, iba a estar bueno para volar por lo que me dijo que si, quedando en que saldríamos temprano, así que luego de hablar con él lo llamé a Bautista Alvarez, un piloto de planeadores de Pehuajó, para preguntarle si le gustaría acompañarme en un vuelo biplaza para el día Miércoles. Yo le había prometido que un día que esté bueno lo invitaría a volar conmigo en el biplaza, y así fue.

Quedamos en un horario temprano para tener una charla antes de salir, con la cual les informaría el plan de vuelo, con las condiciones que estaríamos volando, y cómo iríamos preparados más los problemas que podríamos enfrentar y si estaban dispuestos a pasar por todo eso.

Me dijeron que si, que no habría ningún problema.

Nos juntamos los tres en el aeródromo y tuvimos el brieffing, y lo primero que les dije era que no tenía Gas Oil en la camioneta! (Jua, jua, jua…cuando no!), así que solamente podríamos hacer una serie de remolques sin rescate.

A Tista le dije que posiblemente podríamos aterrizar en el medio de la nada, deberíamos arreglárnosla con lo que tuviésemos y que tal vez tendríamos que caminar horas y se nos haría de noche en cualquier lado sin saber si podríamos volver a casa ese día. Me respondió que sí, que estaba de acuerdo en enfrentar el reto.

Luego les dije que este sería un vuelo algo especial, que no sería precisamente de placer, que iba a estar movido y podríamos llegar a estar muchas horas de permanencia y a gran altura, con mucho frío y que se podía poner bravo porque saldríamos en horario muy térmico y posiblemente este sería un vuelo muy importante porque el objetivo era la búsqueda de un nuevo record nacional pero esta vez de biplaza.

Mientras tanto Ricardo Paladino, el otro compañero de equipo, quien me remolcara en el vuelo del record pasado con el monoplaza estaba trabajando en La Plata, así que él esta vez no estaría, y Miguel Flores tampoco ya que también trabaja en otra ciudad así que quedó descartado como posible pasajero en el proyecto de posteriores vuelos ese día, en caso de que debíamos tener que intentarlo muchas veces y Tista se cansaba, aunque él tiene gran experiencia en el vuelo a vela, ya que es Instructor de planeadores y de avión, por lo que me aseguró de que no se descompondría, cansaría o asustaría en un vuelo de gran altura, de mucha permanencia y muy movido por la actividad térmica que es el inconveniente en los vuelos biplaza con pasajeros que no están habituados a esas experiencias y menos tan prolongadas.

El despegue seria en la pista del aeródromo Pedro Zanni de Pehuajó, ya que la Fuerza Aérea había accedido a mi pedido de que nos dejen volar allí, y en ese momento se encontraba como controlador aéreo Pablo Esquivel quien nos dio la autorización para despegar.

La pista es asfaltada, de 1500 mts de longitud y orientada 180ª/360ª (Norte/Sur), por lo que me daba justo con la orientación del viento reinante en el momento de volar.

El día se presentó muy lindo, soleado y con una intensidad media del viento de unos 10 km/h y aumentando…

Ya con todo el equipo en la cabecera de la pista preparado, hicimos los últimos chequeos para que nada falle (Primero la camioneta con el torno afuera y conectado a los 12V, el cortacorrientes cerrado, el espejo en la puerta, la manga en la antena, la radio prendida y en frecuencia, el manómetro en cero, los gps con los track logs reseteados, las pilas de estos para el recambio, las baterías de reemplazo de los handyes y estos en frecuencia, los ptts funcionando, los cortacuerdas en posición (uno a mi alcance y el otro al alcance del pasajero, y lo mismo el de la camioneta), los cascos en condiciones con los cierres funcionando bien, el teléfono celular prendido y sobre la silla del pasajero, bien a mano, el chequeo de mi silla, el paracaídas de emergencia, los pines, los loops, los mosquetones de mi silla, las bandas, las costuras, los separadores, los mosquetones del pasajero, los mosquetones de la vela, la silla del pasajero con todo su respectivo chequeo (una SUPER TRANGO PRO de primer nivel y muy cómoda, linda, funcional y muy segura, fabricada con los mejores materiales importados por lo cual la recomiendo, Lito es un genio; realmente este pelado se las trae, cada día cose mejor pero de pagar cerveza ni ahí…!), la comida, el agua, la bolsa hidratante, las botellas de agua congelada, la fruta (bananas y manzanas), los caramelos, los sándwiches de queso y paleta que llevaba Tista, el botiquín de primeros auxilios, los estrobos, las balizas incandescentes, la soga de rescate, la linterna, la carta aeronáutica de vuelo y todo en orden, listo para comenzar a funcionar como un relojito, nada podía fallar, teníamos todo en orden!.

Ya equipados, con la camioneta alejada unos 30 mts, muy cerca de la pista ya; esperamos la baja y doy el “redondo” a Nacho, quien sale de forma impecable y el Bi-Onix de Gradient, empieza a sustentar y a volar de forma muy suave y segura, con un encabezado perfecto empezamos a tomar altura la nave ya estaba haciendo el trabajo para lo cual fue creado.

Las comunicaciones funcionaron a la perfección, esencial en los vuelos remolcados (no pueden fallar bajo ningún punto de vista) así que la camioneta avanzaba y yo reportaba periódicamente la velocidad de ascenso y la altura a Nacho quien me respondía con un “ok, seguimos manteniendo “, y ya con unos 450 mts de altura desprendemos la soga y le confirmo que “estamos sueltos y seguros” y empiezo a virar la primera térmica que se presenta con un 1,5 m/sg, pero a los pocos minutos la pierdo y sigo buscando pero nada. Ya con poca altura decido aterrizar y hacer un poco de tiempo esperando que el sol caliente un poco más, por lo que más tarde volvimos a salir.

En esta si nos prendemos rápidamente y soltamos a menos de 500 mts de altura, cuando estamos ya a unos 600 mts de altura, a Tista se le sale una zapatilla, la tenía floja…!. Ja, ja, ja!

“Bueno…”, le dije, “Que vas a hacer; te las tendrás que aguantar si nos vamos arriba…”, pero él había llevado una mochilita en la cual tenía un par de alpargatas!. Al que al rato de eso me dice: “Mira, je…!”, así que en un pié una zapatilla y en otro una alpargata y ahí le dije: “Esto si será un vuelo de locos!”.

Ya con unos 800 mts de altura me dispongo a alejarme del aeródromo creyendo que ya estábamos “Prendidos”, pero no; me equivoque y empezamos a bajar estando a la altura de Nueva Plata, unos 10 kms de distancia de Pehuajó, en línea recta.

Así que mientras evolucionábamos sobre la banquina elegida, le explicaba sobre el aterrizaje que deberíamos usar en caso de que haya aumentado la intensidad de viento abajo; pies juntos, piernas flexionadas, y con las manos sobre las bandas “B”, para ayudarme a desinflar la vela ni bien aterricemos si fuera necesario.

Aterrizamos en la banquina, de la Ruta Provincial 86, justo sobre uno de los despegues que usamos habitualmente, cerca de la entrada de Nueva Plata, pero muy bien, sin problema alguno.

Al rato volvemos a salir, pero nuevamente nos caemos y dejamos pasar unos minutos para reponernos del desgaste de energía sirviéndonos este vuelo para afianzarnos y testear la atmósfera; comemos un sándwich de fiambre y tomamos agua y luego si, otra vez preparados para salir nuevamente confiando que nos íbamos a prender…

Para ese entonces Nacho nos decía que él en un ratito se tenía que ir, porque tenía compromisos, así que había que volar y asegurar…

En ese momento ya se estaba poniendo el día, los primeros cumulitos empezaron a aparecer, seña de que el día pintaba para el vuelo que tenía planeado.

Ya en pleno remolque, nos desprendemos de la soga a unos 600 y pico de metros de altura, prendiéndonos en la primera térmica bien armadita la cual mostraba un buen ascenso y la seguridad de una buena tarde de vuelo.

Rápidamente alcanzamos los 1800 mts, luego los 2000 y los 2200 más o menos, estando ya en el plafón de los cúmulos.

Arriba la intensidad de viento aumentaba a medida que subíamos y la hora avanzaba, nuestro rumbo sería Sur seguramente, por lo que me dispongo a poner el Gol en Pigue.

Pasamos rápidamente sobre el acceso a Monez Cazón, donde Nacho se mantenía a la espera de que pasaba con el vuelo; debajo de la sombrita de un monte.

En eso Nacho nos dice que se tenía que ir, ya que se le cumplía el horario y no podía estar más asistiéndonos, a lo que le respondo que bueno, que muchas gracias y que nos arreglaríamos para volver.

Mientras tanto me comunicaba para reportar cualquier problema o necesidad con mi hija Julieta, quien estaba en mi casa atenta a mi comunicación por radio, ya que tengo una base con una antena.

A pesar de que el día pintaba lindo para el vuelo, no fue tan así, las térmicas eran muy finitas y muy deshilachadas, por lo que parecía que uno las estaba girando, pero antes de terminar un giro, empezaba el descenso, y fue así durante la mayor parte del vuelo.

Mientras tanto, Tista se encargaba de pasarme algún dato, ya que iba leyendo la carta de vuelo, reconociendo estancias, caminos, pueblitos, etc. y algún datos del gps Etrex que llevaba adelante como back up y medía la distancia que íbamos haciendo, en la riñonera del pasajero, mientras yo atrás me encargaba de controlar mi Garmin 60CXs y mi varioaltímetro.

Después si se volaba debajo de los 1500 mts de altura, era muy difícil subir, ya que el ascenso franco se encontraba por sobre esa altura, tornándose turbulento por momentos; la temperatura arriba de los 2000 mts ya se hacía sentir estando debajo de los 23 ºC y uno empezaba a cerrarse el cuello del mono de vuelo, a subirse la capucha ninja del mismo, el pasajero empezaba a moverse, y a buscar taparse todo lo que podía, por lo que yo cada tanto le preguntaba si estaba bien, si no se descomponía, si aguantaba el frío, etc. pero Tista estaba chocho de la vida mientras sacaba fotos, comía algo, o por momentos me daba alguna indicación sobre algún viraje, o algún cúmulo (Ya habíamos quedado en que por momentos compartiríamos alguna decisión sobre el vuelo, en su faz técnica, pues es un experto piloto de planeadores y tiene autoridad para cualquier opinión).

Pasamos sobre Henderson, luego sobre Daireaux en su vertical, y con una altura de unos 1600 mts más o menos (Esta vez me desquité, ya que en el vuelo anterior con mi Poison, casi me caigo en esa ciudad quedando solamente a unos 100 mts de altura…!

Pasando Daireaux empezó a complicarse, ya que no podíamos llegar a sobrepasar los 2000 mts de altura, que era lo que yo pretendía, ya que me sentía mucho más seguro pero siempre alguna termiquita encontraba, y me ponía a girar un cerito, un 0,5 m/sg, y así de a poco íbamos saliendo adelante a medida que derivábamos.

Logramos llegar nuevamente a superar los 2000 mts de altura, y el varioaltímetro me mostraba por momentos unas máximas que sobrepasaban los 6 m/sg, hasta pasando los 8 m/sg estando bien debajo de las nubes, y una velocidad promedio de unos 45 a 50 km/h, con máximas cercanas a los 90 km/h pero no siempre era así, tuvimos que remar mucho y por momentos me quedaba sin fuerzas en los brazos así que tenía que tomar el comando del lado del giro, con las dos manos, tratando siempre de inclinar el cuerpo para mantener el alabeo y la velocidad circular.

En una de esas un gps me mostraba que se estaba quedando sin baterías, lo que me sorprendió ya que tenía pilas recargables nuevas y bien recargadas, así que le dije al copiloto que me las cambie pues las pilas estaban en su riñonera lo mismo que los cables de repuesto de ptt, batería del handye, y Guantes de repuesto y hasta una chalina para el pasajero.

El cada tanto tomaba de su botella con agua y yo tomaba de la mía con la manguera de la bolsa hidratante, o le pasaba los comandos a él en las transiciones y entonces yo me disponía a comer alguna fruta sacaba de los bolsillos de mi silla, o él me convidaba algún sándwich (parecía un pic-nic a 2000 mts de altura), como así también me acomodaba los guantes o el casco o hacía chequeos rutinarios cada tanto tiempo con las dos manos y también a relajar las mismas ya que al ser los comandos redondos prácticamente (no cintas), cuando me envolvía los suspentes de comandos alrededor de las manos para acortar la distancia así hacía menos fuerza, me marcaban mucho estas y terminaban doliéndome, así que cuando eso pasaba, cerraba el giro para el otro lado y así podía aflojar los suspentes con esa mano y podía descansarla.

Realmente pude probar a full esta hermosa vela de Gradient, la Bi-Onix, es realmente una belleza, muy tranquila, una velocidad respetable, buen planeo en las transiciones, aunque tal vez algo lenta en el inicio de los virajes cuando las térmicas son de pequeño diámetro, por lo que en ese caso se necesita alabear todo lo que podía para centrarlas, pero así y todo nos daba una gran seguridad ya que se portaba de forma muy noble y cuando se ponía heavy, la pasábamos bien, se quedaba tranquila.

Ya habiendo estado más de 3 hs volando, cambié la frecuencia interna a la de vuelo libre y empecé a llamar a los muchachos de Lamadrid, pues me imaginaba que ellos estarían volando cerca, pero no me respondían así que cambiaba a la frecuencia de rescate y tampoco los oía, aunque cada tanto salía alguna charla de unos remiseros, que luego me enteré que podían ser de Olavarría.

Cuando ya pasadas las cuatro hs de vuelo, se notaba que el día se estaba terminado, las térmicas se debilitaban, los cúmulos se veían más achatados y dispersos, se deshacían rápidamente y ya veía que no podría llegar a Lamadrid, nos quedaba a la izquierda y Coronel Suarez muy adelante y a la derecha, por lo que elegimos cambiar el gol a Colina, una estación de tren con el pueblito al lado a unos 35 kms de distancia de Lamadrid, y algo hacia el Oeste de esta ciudad.

Mientras tanto Tista me iba diciendo los kms que ya íbamos avanzando, así que cuando llegamos a los 150 el vuelo estaba bien pago.

Aunque realmente el gol elegido era inicialmente Pigué, lo debí descartar porque ya veía que no llegabamos (así que Fabian, esperemos que se de en otra oportunidad).

Dejé que el gps calcule un planeo final, y nos daba un factor de planeo entre los 15:1 y 18:1manteniendosé bastante parejo, así que me jugué a hacer un planeo final para llegar al pueblito. Para ello estábamos a unos 10 kms en línea recta y a unos 1500 mts de altura para ese entonces, pero las sorpresas no terminaban ahí y cada tanto nos encontramos con algunas termiquitas que nos permitían mantener buena altura lo cual nos aseguraba aun más llegar al último objetivo seteado en el gps, que era Colina.

Mientras la vela planeaba yo aproveché para llamarlo por teléfono a Damián Lestarpe pensando en que si no estaba volando, estaría en tierra en su ciudad Lamadrid, y si, me respondió rápidamente y le conté que estábamos volando por su zona y si podría hacernos el rescate en Colina y sin dudarlo y como un caballero del aire nos fue a buscar inmediatamente, así que cuando nosotros estábamos ya iniciando la aproximación, Damián ya nos estaba viendo aterrizar pues estaba también llegando en su camioneta.

Elegimos un rastrojo de trigo, al Oeste del pueblito de Colina, y justo hicimos la básica sobre un camino real que pasa a costado de la vía de tren, justo sobre una casilla donde había una puesto de policía caminera, estando un policía afuera pero en ningún momento nos vio llegar, por lo que de arriba, a unos 80 mts de altura, Tista le gritaba pero el policía no veía a nadie y miraba para todos lados, seguramente pensaba que alguien le estaba haciendo un chiste…

Aterrizamos lo más bien a unos 50 mts de la calle por la cual habíamos realizado la básica.

Empezamos a sacarnos los equipos, a sacarnos la ropa, a tomar agua, etc., mientras tanto llegaba Damián a rescatarnos y con el festejo del caso, nos fuimos relajando y festejamos el super vuelo en biplaza de 166,54 kms de distancia!

En eso llamamos por teléfono a Francisco, el hermano de Tista quien se había ofrecido para ir a buscarnos al lugar que sea el aterrizaje, encontrándose en ese momento en Pehuajó.

Mientras tanto Damián nos ayudó a plegar la vela y guardar todo el equipamiento, para llevarnos a su casa en Lamadrid para poder lavarnos, tomar algo y por supuesto tomar una buena cerveza para brindar por el hermoso vuelo los tres.

Este tipo de actitudes de Damián, demostró una vez más la camaradería que existe en el ambiente de vuelo en nuestro país y que el parapentismo está creciendo y que podemos pensar en grandes proyectos como equipo, que estamos preparados no solamente como personas de bien, sino como deportistas profesionales.

Luego llamados por Damián llegaron Pepo Correo, con su esposa, el hijo de Damián y su esposa y Matías otro de los pilotos del equipo de Lamadrid, así que encargaron unas pizas y unas empanadas y pudimos estar todos juntos compartiendo las charlas sobre estos vuelos y los que vendrán si Dios quiere. A eso de las 23 hs llegó Francisco, el hermano de Tista buscándonos para llevarnos de vuelta a Pehuajó y llegamos como a la 1:30 hs del día jueves 19 y con un cansancio increíble. Yo con los brazos doloridos de tirar tanto tiempo los comandos y también las piernas por llevarlas abiertas para que el pasajero pueda tomar su posición adelante mío pero con una gran satisfacción por otro gran vuelo realizado en nuestra llanura y comprobando una vez más, que con profesionalismo, planificación, seriedad y objetivos muy claros se pueden lograr metas importantes a pesar de que siempre se interponen inconvenientes y las escusas son las que siempre están ahí pero no tenemos que dejarnos vencer por eso, al contrario, nos deben potenciar para lograr los objetivos soñados y no dejar nunca que se esfuman como las mejores térmicas.

Sergio Crespo

Pehuajó, 20/02/09

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